LECTURA: DOMINGO XII DE TIEMPO ORDINARIO 21-6-09



EVANGELIO
¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!
Lectura del santo evangelio según san Marcos 4, 35 40

Un día, al atardecer, dijo Jesús a sus discípulos: «Vamos a la otra orilla.» Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo acompañaban. Se levantó un fuerte huracán,,y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. El estaba a popa, dormido sobre un almohadón. Lo despertaron, diciéndole: «Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?» Se puso en pie, increpó al viento y dijo al lago: «¡Silencio, cállate!» El viento cesó y vino una gran calma. Él les dijo: - «¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?» Se quedaron espantados y se decían unos a otros: «¿Pero quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!»

COMENTARIO

Nuestra vida a veces parece que se hunde igual que una barca con viento fuerte. Parece que Dios está dormido, que no nos hace caso, que está lejos.

Son momentos difíciles que todas las personas en alguna etapa de nuestra vida experimentamos. Son momentos de prueba que sólo se pueden superar con la confianza en Dios.

Muchas veces, vivimos grandes dificultades, grandes problemas, grandes sufrimientos. Vemos el mundo: guerras, personas que mueren de hambre… y nos preguntamos ¿Dónde está Dios?.

Parece que Dios no hace nada. Parece que Dios se calla. Pero Dios está ahí, sufriendo con las personas que sufren, muriendo con las personas que mueren. Nosotros sabemos y tenemos la confianza de que Dios no nos abandona, que Dios está con nosotros, que Dios está dentro de la barca (nuestra vida, la Iglesia). Dios nunca se ha ido, ni se irá.

Sólo las personas que oran descubren que Dios sigue dentro de la barca, aunque el viento y la lluvia sean muy fuertes. Dios sólo nos pide fe. Una fe sencilla y confiada a en mediio de las dificultades.

Sólo solucionamos problemas cuando confiamos, cuando nos abrimos al amor de Dios, cuando dejamos que Dios entre en nuestra vida.

Igual que un niño confía plenamente en su padre, nosotros debemos confiar plenamente en Dios nuestro Padre que no nos abandona nunca. Confianza total en el amor de Dios.

Pidamos al Señor que aumente nuestra fe y nos ayude a vencer nuestros miedos. Pidamos que su paz esté en nosotros, en cada uno de nosotros, en el mundo porque El siempre está con nosotros.